Cuando hablamos de tintas, nos vienen a la cabeza las tintas de colores de los rotuladores de los rotuladores, bolígrafos, pero obviamente la tinta por excelencia en la que pensamos es la tinta china, generalmente, aunque también está en color sepia.
En los orígenes de la tinta china se utilizaba ésta con plumas de cañas de junco, más adelante con plumas de ganso, cisne y demás aves.
Pero si destacamos algo que nos impresiona, esas son por ejemplo las cántigas de Alfonso X, en las que vemos que se escribe con una letra de caligrafía perfecta y una sutileza en los trazos inimaginables, ¡todo ello con pluma!, ¡menudo trabajo de preciosidad!
Las plumas fueron evolucionando con los años y dieron paso a multitud de pergaminos, en los que se veían trazos hechos con un cuidado y esmero que hoy en día es difícil de ver. Trazos en los que el papel se convierte en fundamental, y en el papel es donde nos encontramos a los llamados plumillas de los periódicos. Periódicos escritos con tinta china, que eran reproducidos en cantidades considerables y que se vendían. Las manchas de tinta china aparecen en los bancos de los colegios, en los borradores de los escritores estructurando sus novelas, en los monjes escribiendo cartas, etc….
El auge de la impresión en tinta china llevó a que las plumas evolucionaran, llegando modernamente a la fabricación de plumas estilográficas, en las que la delicadeza del trazo da una sensación de suavidad y un fluir de las palabras que hace que la escritura surja de manera ligera.
Pero no fue solo en la escritura, también en la pintura, los pintores utilizaron las plumas para dibujar esas típicas callejas empinadas de los pueblos, las casas típicas de estos, bocetos de figuras humanas, diseños de vestidos, etc…
De la pintura pasamos a otra expresión que es el dibujo técnico y dibujo geométrico. En esta expresión se utilizaba hace unos años una pluma estilográfica llamada tiralíneas, con la que la tinta podía fácilmente caerse en ese dibujo que hacíamos en papel vegetal, y que tantas veces nos tocaba repetir, cuando estábamos en el instituto. De todas formas, a veces utilizábamos la cuchilla para quitar la tinta seca, de manera que se disimulara lo máximo posible la mancha, Ese dibujo en el que la tinta se mostraba de color intenso, brillante y donde la limpieza y pulcritud era esencial, Para nuestra alegría del uso del tiralíneas, pasamos al uso de estilógrafos, que no tenían la forma característica de pluma, pero sí una punta redonda de acero. De ellos hay multitud de marcas y los hay de diferentes grosores
De todas formas, no nos podemos olvidar que actualmente estamos en la era digital, y como un avance enorme está la multitud de programas que permiten hacer con la máxima precisión y rapidez aquellos dibujos que a nosotros nos costaban tanto esfuerzo.
Es el momento de pasar el dibujo técnico a realizarlo con ordenador y beneficiarnos de estas enormes posibilidades que nos da la tecnología, para diseñar así mismo nueva tecnología.





